Crónicas congoleñas II :
mardi 6 mars 2012, par
¿Lograré escribir ? Los obstáculos no son pocos. Primero que nada, un cierto agotamiento debido al viaje y a los 35° de temperatura con una humedad de ésas que te convierten en un tipo "brillante", pero no por razones intelectuales.
Enseguida está el “temita” de la conexión Internet. Una WIFI inestable y debilucha que te suele dejar "pagando" en medio de un mail o de este intento de ir contando en directo esta segunda aventura congoleña en la que, entre otras cosas, estoy acompañado por...el Ché Guevara, que anduvo por estas tierras el año 1965 y cuyo Diario del Congo estoy leyendo ahorita.
Para resumirles el ánimo general del libro, ésta es la frase con la que “Tatu” (su “chapa” congoleña) empieza su relato : Esta es la historia de un fracaso. Más allá de que eso no es una “revelación”, lo que sí resulta apasionante, al menos para mí, son los “encontrones” culturales que tiene a menudo el Ché con la realidad y con los combatientes locales, sobre todo teniendo en cuenta las exigencias “talibánicas” que tenía consigo mismo y con su gente, empezando por los cubanos desmoralizados, decepcionados o enojados que pedían volver a Cuba y a los cuales nunca les perdonó la falta de “fortaleza revolucionaria”.
A modo de anécdota, vale la pena recordar sus “encontrones” con uno de los líderes de la época, Laurent Désiré Kabila, que gobernó la RDC entre 1997 y 2001, año en que murió asesinado. En su “resumen mensual” de julio de 1965, el Ché escribe : “Vino Kabila (…) Mi presencia no le gusta pero parece haberla aceptado por el momento. Hasta aquí, nada hace pensar que sea el hombre de la situación. Deja pasar el tiempo y solo se interesa en las peleas políticas (y no en la guerra, quiere decir el Ché) y todo indica que es demasiado cargado a la bebida y a las mujeres”. Como el padre del actual presidente de la RDC no lo autoriza a hacer todo lo que quisiera hacer y sistemáticamente le dice que “no es bueno que se sepa que estas aquí”, el Ché – gran líder y héroe proclamado de la Sierra Maestra- concluye su resumen mensual con un amargo : “Hasta aquí, me siento como alumno en práctica”.
Mas allá de las condiciones específicas de esos tiempos y de los avatares de la guerra de guerrillas, que nada tienen que ver con los afanes de formación profesional y las ganas de “aportar” que me traen al Congo por segunda vez, la verdad es que, al menos para mí y me atrevo a decir que para muchos latinoamericanos y occidentales en general, la mejor actitud para lograr hacer bien las cosas, lo mejor es hacerlas precisamente con espíritu de “alumno en práctica”, esa estado de la vida en que uno tiene muchos diplomas y conocimientos teóricos cuya puesta en práctica exige una gran apertura mental y una gran modestia y disposición a adaptarse si se tiene ganas verdaderas de aportar algo útil y no solo de darle rienda suelta al ego.
Más fácil decirlo que hacerlo...